Si manejas datos financieros, sistemas financieros o transacciones financieras, debes prestar atención a algunos cambios en el sector.
El Grupo de Expertos Cibernéticos del G7 publicó recientemente una hoja de ruta de alto nivel para ayudar al sector financiero a prepararse para los riesgos de ciberseguridad derivados de la computación cuántica.
Esta guía no está dirigida únicamente a entidades como Morgan Stanley o Citibank. La hoja de ruta no distingue entre «grandes bancos» y «pequeños bancos». Su perspectiva se aplica a todo el ecosistema financiero.
Aunque la hoja de ruta no introduce nuevas obligaciones normativas, sí impulsa una amplia colaboración entre las economías más influyentes del mundo, con el fin de configurar la forma en que las instituciones conciben, planifican y gestionan esta transición.
Vale la pena detenerse en quién transmite este mensaje. El G7 representa a las siete economías más grandes del mundo. Cuando ese grupo muestra colectivamente su preocupación, la cuestión va mucho más allá de la teoría o del debate técnico especializado.
«La introducción de ordenadores cuánticos capaces de descifrar nuestras herramientas de encriptación supone un riesgo significativo para la seguridad y solidez de nuestro ecosistema financiero. Es algo que debemos abordar juntos, y la hoja de ruta será una referencia importante que las organizaciones deberán tener en cuenta a la hora de preparar sus sistemas y datos para que sean resistentes a la tecnología cuántica».
– Duncan Mackinnon, copresidente del Grupo de Expertos Cibernéticos del G7 y director ejecutivo de Riesgos de Supervisión del Banco de Inglaterra
Muchas cosas pueden cambiar en dos años.
El riesgo cuántico se conoce desde hace tiempo en las comunidades criptográficas y de PKI. Los ordenadores cuánticos avanzados serán capaces de descifrar los algoritmos criptográficos más utilizados que protegen los datos financieros.
Las directrices anteriores de 2024 reconocieron el riesgo, pero dejaron a muchas organizaciones sin saber cómo actuar. Además, hace solo dos años, las normas aún estaban surgiendo y los enfoques variaban según la geografía.
Esta hoja de ruta para 2026 es muy diferente. En particular, es la primera en reconocer explícitamente que, si bien coexistirán múltiples estándares poscuánticos en todo el mundo, existen similitudes significativas entre ellos, y que las diferencias no deben convertirse en una excusa para la inacción.
El G7 lo dice alto y claro: se trata de un riesgo internacional que exige atención y coordinación internacionales.
De hecho, ya hemos visto cómo este cambio comienza a tomar forma. En Asia-Pacífico, por ejemplo, los gobiernos nacionales han comenzado a publicar marcos de preparación para la criptografía poscuántica , tratando el riesgo cuántico como una cuestión de resiliencia nacional y regional, y no como una cuestión de selección de proveedores o debate sobre algoritmos.
5 acciones para prepararse para la era cuántica
Este no es un problema exclusivo de unas pocas instituciones globales. Si operas en el ecosistema financiero, eres parte del riesgo, pero también parte de la solución.
Desde aumentar tu agilidad hasta elevar tu conciencia, aquí tienes cinco acciones esenciales para prepararte.
1. Elevar el riesgo cuántico a la sala de juntas
El primer paso más importante no es la ejecución técnica. Es la escalada. Desde el punto de vista de la gestión de riesgos, el objetivo no es la perfección. Es planificar para la mayor interrupción posible en el menor tiempo posible.
Los consejos de administración no necesitan conocimientos profundos de criptografía. Muchos no los tienen. Un estudio reveló que menos de un tercio de los CISO afirman que su junta directiva cuenta con alguien con conocimientos de ciberseguridad.
¿Qué tablas necesitan es claridad sobre algunas realidades:
- Los algoritmos criptográficos ampliamente utilizados acabarán fallando.
- Los datos financieros cifrados pueden recogidos hoy y descifrados más adelante.
- Reemplazar la criptografía en sistemas interconectados lleva años.
Esta guía del G7 otorga a los profesionales tanto el permiso como la responsabilidad de iniciar ese diálogo. Proporciona una validación externa sin ser alarmista. Enmarca la preparación cuántica como una cuestión de gobernanza que requiere una planificación a largo plazo.
2. Reconocer la criptografía como un riesgo para la cadena de suministro.
Uno de los temas más importantes de la hoja de ruta del G7 es la interdependencia.
Las instituciones financieras no operan de forma aislada. La criptografía sustenta las plataformas bancarias centrales, los sistemas de pago, los servicios en la nube, las integraciones fintech y los proveedores externos. Las debilidades en cualquier parte de esa cadena introducen riesgos en todo el ecosistema.
Un punto de partida práctico es comprender:
- Cuando se utiliza la criptografía en sistemas gestionados internamente.
- ¿Qué servicios críticos dependen de proveedores para los controles criptográficos?
- Dónde residen los datos financieros de larga duración o de alto valor
No se trata de buscar culpables. Más bien, esto demuestra que la preparación cuántica es una responsabilidad compartida por toda la cadena de suministro financiero.
3. Céntrese en la agilidad criptográfica, no en un único evento de migración.
La hoja de ruta del G7 refuerza un punto que las comunidades criptográficas y PKI han comprendido desde hace tiempo: la transición poscuántica no es una actualización tecnológica puntual.
Considerar esto como la próxima versión de una software es un error. La preparación cuántica es un reto de infraestructura y gestión de riesgos que afecta a los sistemas, los datos, los procesos y las dependencias de terceros. En diciembre de 2025, el NIST publicó su informe técnico definitivo, Consideraciones para lograr la agilidad criptográfica (CSWP 39). Como compartimos en un blog relacionado, la agilidad criptográfica es la única vía viable para avanzar.
La agilidad criptográfica significa:
- Saber dónde existe la criptografía mediante un inventario exhaustivo.
- Diseñar sistemas para que la criptografía pueda cambiar sin afectar a las aplicaciones.
- Mantener visibilidad continua en lugar de basarse en instantáneas puntuales
Las organizaciones que carecen de visibilidad sobre sus activos criptográficos, o que migran una vez sin la capacidad de supervisar y adaptarse posteriormente, seguirán estando expuestas. La agilidad permite a las instituciones financieras de todo tipo y tamaño avanzar al ritmo de los reguladores, los proveedores y los estándares del sector, en lugar de tener que esforzarse por ponerse al día bajo presión.
4. Aplicar un enfoque gradual basado en el riesgo.
El G7 es explícito: no todos los sistemas, funciones o instituciones se enfrentan al mismo nivel de exposición al mismo tiempo.
Algunos datos financieros deben permanecer confidenciales durante décadas. Algunos sistemas son fundamentales para la confianza del mercado y la continuidad operativa. Otros presentan un riesgo inmediato menor.
Las organizaciones deben:
- Priorizar los datos de larga duración y los sistemas de alto impacto.
- Aplicar plazos más agresivos cuando el riesgo sea mayor.
- Utilizar sistemas de menor riesgo como proyectos piloto iniciales para adquirir experiencia.
Este enfoque combina un progreso constante con flexibilidad a medida que las normas siguen evolucionando.
5. Utilizar las estructuras de gobernanza existentes para impulsar la rendición de cuentas.
La preparación cuántica no requiere reinventar la gobernanza.
Las juntas directivas y los comités ejecutivos ya supervisan la ciberseguridad, los riesgos de terceros y la resiliencia operativa. La preparación cuántica debe formar parte de esas mismas discusiones, y debe hacerse un seguimiento a través de:
- Responsabilidad clara entre los equipos de seguridad, TI y riesgos.
- Hitos medibles vinculados a la visibilidad y la agilidad
- Reevaluación continua a medida que cambian los riesgos y las dependencias.
Esto garantiza que el riesgo cuántico forme parte de la gestión de riesgos empresariales, y no sea un problema futuro abstracto.
Pensar en fases, no en plazos
Para facilitar la planificación, la hoja de ruta del G7 incluye un calendario. Divide la transición en fases superpuestas que muchas organizaciones reconocerán:
- Concienciación y preparación a nivel ejecutivo y directivo
- Descubrimiento e inventario de activos criptográficos y dependencias
- Evaluación de riesgos y planificación basada en la exposición y la importancia sistémica.
- Ejecución de la migración, comenzando por los sistemas prioritarios.
- Pruebas, validación y supervisión continua a lo largo del tiempo.

Es importante destacar que el momento sugiere lo siguiente:
- 2025 era el momento de pensar en ello.
- 2026 es el año para hacer inventario.
- 2028 es el momento de empezar a migrar.
Para las juntas directivas, el mensaje consiste en reconocer que la transición criptográfica es un esfuerzo de varios años que comienza mucho antes de que cambien los algoritmos, y que esperar no reduce el trabajo, sino que lo comprime.
Colaboración: un asunto internacional
La hoja de ruta del G7 refuerza los principios que las comunidades criptográficas y PKI comprenden desde hace tiempo: la computación cuántica trastocará los supuestos que protegen los sistemas financieros, y el retraso solo reduce las opciones futuras.
Cuando las economías más grandes del mundo reconocen colectivamente este riesgo, proporcionan a los consejos de administración un contexto crítico, no solo sobre lo que se avecina, sino también sobre la magnitud y la inevitabilidad de la transición que se avecina.
La llamada a la acción es sencilla: comience ahora. Conciencie a la junta directiva, haga un inventario de las dependencias criptográficas y colabore con socios del sector que estén dando forma a la transición.
La preparación cuántica no es un problema que se pueda resolver por sí solo, pero es uno que hay que empezar a abordar hoy mismo.