
¿Qué es la criptografía? La protección de los datos en la era digital
Definición
La criptografía/krɪpˈtɑːɡrəfi/ es la práctica de proteger la información impidiendo que terceros puedan leer, manipular o falsificar los datos. Para ello, se recurre a estructuras y protocolos basados en la teoría de la información, las matemáticas y la física. En esencia, la criptografía protege tres aspectos: la confidencialidad de los datos (manteniéndolos privados), la integridad de los datos (garantizando que no han sido alterados) y la autenticidad de los datos (confirmando quién los ha enviado).
La criptografía no es un invento moderno. Sus raíces se remontan a miles de años atrás, desde los cifrados por sustitución utilizados por Julio César hasta las diversas máquinas criptográficas empleadas durante las guerras de principios del siglo XX. En la actualidad, lo que ha cambiado es la magnitud y lo que está en juego. Hoy en día, todos los sistemas digitales que gestionan información sensible —desde la banca en línea hasta los historiales médicos o las comunicaciones militares— dependen de métodos criptográficos para funcionar de forma segura. La transición de los cifrados manuales a la criptografía computacional a mediados del siglo XX permitió proteger los datos a la velocidad de las máquinas, y la disciplina ha evolucionado rápidamente desde entonces.
Hoy en día, la criptografía es fundamental para el diseño de sistemas seguros. Es la base de los protocolos que protegen los datos en tránsito (SSL), protegen los datos en reposo (cifrado de discos y bases de datos), autentican a usuarios y máquinas (certificados digitales) y verifican la integridad del software firma de código). Pero la criptografía se queda obsoleta con el tiempo. Los investigadores analizan continuamente los algoritmos y revelan debilidades en su estructura, ya sea profundizando en la comprensión de su funcionamiento subyacente o encontrando mejores algoritmos para resolver los problemas matemáticos en los que se basa su seguridad. Esto significa que las protecciones criptográficas que hoy son sólidas pueden dejar de serlo con el tiempo. Esta evolución constante convierte a la criptografía no solo en una disciplina técnica, sino también estratégica, que requiere una evaluación y adaptación continuas.
Por qué la criptografía es importante para la ciberseguridad
La criptografía es la columna vertebral de la ciberseguridad moderna, ya que constituye el mecanismo mediante el cual las organizaciones protegen los datos, verifican las identidades y mantienen la confianza en los sistemas digitales. Sin protecciones criptográficas, cada dato que se transmite por Internet, se almacena en una base de datos o se intercambia entre máquinas quedaría expuesto a la interceptación y la manipulación.
Los argumentos a favor de una criptografía sólida van mucho más allá del riesgo técnico. Los ataques contra la criptografía son especialmente peligrosos porque los datos comprometidos pueden manipularse (leerse, alterarse o falsificarse) de forma pasiva y sin conexión, lo que significa que una organización puede no saber que su información ha quedado expuesta hasta mucho después de que se produzca la filtración. Esto diferencia los fallos criptográficos de otros incidentes de seguridad: puede que no haya ninguna alerta, ninguna entrada en el registro ni ningún indicio de que algo haya salido mal hasta que los datos confidenciales aparezcan en manos no autorizadas.
Los organismos reguladores y las normas del sector lo han reconocido, por lo que la solidez criptográfica se ha convertido en un requisito de cumplimiento en todos los sectores. Las entidades financieras deben cumplir estrictas normas de cifrado. Las organizaciones sanitarias están sujetas a los requisitos de la HIPAA en materia de información sanitaria protegida. Las empresas que cotizan en bolsa deben cumplir con las obligaciones de divulgación de la SEC en relación con los incidentes de seguridad, incluidos aquellos derivados de fallos criptográficos. Las consecuencias de una criptografía débil se traducen en pérdida de ingresos, daño a la reputación, multas por incumplimiento y, en algunos casos, responsabilidad legal.
La criptografía es, además, una cuestión que preocupa cada vez más a los consejos de administración. La aparición de la computación cuántica supone una amenaza inmediata para los algoritmos más utilizados (como RSA, ECDH y ECDSA), lo que ha elevado la preparación para la era poscuántica de ser un simple proyecto de infraestructura a convertirse en uno de los principales riesgos empresariales. Las organizaciones que tratan la criptografía como un detalle técnico de implementación, en lugar de como una capacidad estratégica, se están dejando en una situación de vulnerabilidad.
Tipos de criptografía
Los sistemas criptográficos se dividen en tres categorías principales, cada una de las cuales cumple una función distinta en la protección de los datos. Comprender en qué se diferencian es fundamental para diseñar arquitecturas de seguridad eficaces.
Cifrado simétrico
En un sistema criptográfico simétrico, se utiliza la misma clave tanto para el cifrado como para el descifrado. Los algoritmos de cifrado simétrico son los más sencillos de entender y aplicar, y ofrecen el mejor rendimiento para operaciones con grandes volúmenes de datos. Entre los algoritmos simétricos más comunes se encuentranel AES (Advanced Encryption Standard)yel ChaCha20, siendo el AES el estándar actual para la mayoría de las aplicaciones, como el cifrado de discos, el cifrado de bases de datos y los túneles VPN.
La principal desventaja del cifrado simétrico es la gestión de claves. Para que dos partes puedan comunicarse de forma segura, necesitan una forma de intercambiar la clave compartida a través de un canal seguro. Si las partes se encuentran geográficamente dispersas, establecer ese canal seguro inicial puede resultar difícil y costoso. Los métodos tradicionales, como el envío postal seguro o los servicios de mensajería de confianza, son vulnerables a la interceptación y al robo de información. Además, los sistemas simétricos se enfrentan a retos en la comunicación entre varias partes: si la clave compartida que posee cualquiera de las partes se ve comprometida, todo el sistema queda comprometido. Determinar qué parte fue la responsable de la filtración también puede resultar difícil. Estas limitaciones son precisamente la razón por la que se desarrolló la criptografía asimétrica.
Cifrado asimétrico, acuerdos de claves y firmas
La criptografía asimétrica utiliza pares de claves en lugar de una única clave compartida. Una clave realiza la función directa (cifrado, firma, etc.), mientras que la otra realiza la función complementaria (descifrado, verificación, etc.). El sistema es «asimétrico» porque la clave de ida no puede utilizarse para la función inversa y viceversa. Esta propiedad se basa en funciones matemáticas unidireccionales cuya inversión resulta computacionalmente inviable. La solución práctica que se deriva de ello es que una clave puede hacerse pública, mientras que la otra permanece secreta, razón por la cual la criptografía asimétrica también se conoce comocriptografía de clave pública.
Para compartir datos de forma confidencial, el remitente cifra un mensaje utilizando la clave pública del destinatario, y solo este último, que posee la clave privada correspondiente, puede descifrarlo. Esto resuelve de forma elegante el problema de la distribución de claves que afecta a los sistemas simétricos: las claves públicas pueden compartirse abiertamente sin comprometer la seguridad. En la práctica, los mensajes enviados con cifrado de clave pública son claves que posteriormente pueden utilizarse con un cifrado simétrico más rápido. Esto convierte el cifrado público en lo que se denomina un mecanismo de transporte de claves, siendoRSAun ejemplo habitual.
Las partes también pueden calcular un secreto compartido siguiendo un protocolo en el que utilizan su propia clave privada y la clave pública de la otra parte. Esto da lugar a un mecanismo que suele denominarse «acuerdo de claves», siendoel ECDH (Diffie-Hellman de curva elíptica)un ejemplo muy conocido.
Las firmas digitales, por su parte, son algoritmos asimétricos que se utilizan para autenticar el origen y garantizar la integridad de los datos. El remitente firma un mensaje utilizando su propia clave privada, y el destinatario verifica la legitimidad de la firma utilizando la clave pública del remitente. Un ejemplo habitual esel ECDSA (algoritmo de firma digital de curva elíptica).
Los ejemplos mencionados anteriormente se utilizan ampliamente para el correo electrónico seguro, las firmas digitales, el intercambio de claves y TLS . Sin embargo, RSA, ECDH, ECDSA y la mayoría de los algoritmos implementados se basan en problemas matemáticos (factorización de números y cálculo de logaritmos discretos) que son vulnerables a los ataques de los ordenadores cuánticos. La migración a algoritmos seguros frente a los ataques cuánticos (conocidos como PQC) tiene importantes implicaciones para la planificación criptográfica a largo plazo. La clave para el uso satisfactorio del cifrado asimétrico a gran escala es un sistema robusto de gestión de claves basado en una infraestructura de clave pública (PKI).
Funciones hash
Otro tipo importante de construcción criptográfica que resulta fundamental en la actualidad son los hash criptográficos. Se trata de funciones que mapean datos de cualquier longitud a una salida de longitud fija (el hash o resumen). A diferencia del cifrado, el hash es una transformación unidireccional: no existe ninguna clave que permita invertir el proceso para recuperar los datos originales. Las funciones hash actúan como huellas digitales y son esenciales para verificar la integridad de los datos, almacenar contraseñas de forma segura y firmar código.
Una función hash criptográfica sólida está diseñada para emular la aleatoriedad verdadera; es decir, los mensajes y los valores hash deben parecer completamente independientes entre sí. En concreto, debe ser inviable recuperar un mensaje a partir de su valor hash o encontrar dos mensajes con el mismo valor hash.
Al igual que ocurre con el cifrado y la firma, la elección del algoritmo es fundamental en el caso de las funciones hash. SHA-1 fue en su día un algoritmo hash muy utilizado, pero ha llegado al final de su vida útil después de que los investigadores demostraran la existencia de ataques de colisión prácticos. Las funciones hash más antiguas, como MD5, ya no deberían utilizarse en sistemas críticos para el negocio, ya que los profesionales de la seguridad las consideran inseguras. Los sistemas modernos deberían utilizar construcciones modernas, como los algoritmos de la familia SHA-2 o SHA-3, que ofrecen garantías de seguridad sustancialmente más sólidas.
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Cómo la criptografía garantiza la confidencialidad, la integridad, la autenticación y el no repudio
La criptografía sustenta los cuatro pilares fundamentales de la seguridad de la información, y comprender cómo funciona cada uno de ellos permite entender por qué es necesario combinar varias técnicas criptográficas.
La confidencialidadse consigue mediante el cifrado. El cifrado simétrico transforma el texto plano legible en texto cifrado, que resulta ininteligible sin la clave de descifrado correcta. Esto protege los datos tanto en tránsito (cuando se transmiten a través de redes) como en reposo (cuando se almacenan en bases de datos, discos o entornos en la nube). Aunque un atacante intercepte datos cifrados, no podrá leerlos sin la clave.
La integridadpuede lograrse mediante el uso de funciones hash criptográficas, la firma digital, modos de cifrado autenticado o una combinación de otras primitivas criptográficas. Al calcular un hash de los datos antes de su transmisión y verificarlo al recibirlos, la parte receptora puede detectar si los datos han sido alterados. Cualquier cambio en los datos, por pequeño que sea, produce un valor hash completamente diferente. Esto permite detectar cualquier modificación no autorizada.
La autenticaciónse basa en las firmas digitales y las claves públicas que figuran en los certificados digitales. Para ello, se suele utilizar una firma digital junto con una función hash. Se aplica una función hash al mensaje para reducir su tamaño, y el resultado se firma con la clave privada del firmante. El destinatario verifica la firma utilizando la clave pública del firmante, lo que permite confirmar tanto la identidad del remitente como la integridad del mensaje. Los certificados digitales, emitidos por una entidad de confianza (una autoridad de certificación) dentro del entorno, utilizan firmas digitales para vincular claves públicas a identidades verificadas. Sirven como método seguro para autenticar y comunicar claves criptográficas entre sistemas.
El no repudioamplía el alcance de la autenticación al garantizar que el firmante no pueda negar ante terceros haber firmado un mensaje. Dado que la firma digital solo puede generarse con la clave privada del firmante (de la que solo él debe ser titular), la firma sirve como prueba verificable del origen ante cualquier tercero. Esta propiedad es fundamental para los acuerdos legales, las transacciones financieras y el cumplimiento normativo.
En la práctica, estas cuatro propiedades se pueden encontrar en sistemas como TLS que protege el tráfico web), el correo electrónico seguro (que protege el contenido de los mensajes y verifica la identidad del remitente) y la firma de código (que verifica que software no software sido alterado desde su publicación).
Claves criptográficas y gestión de claves
Las claves criptográficas son los valores secretos que permiten llevar a cabo todas las operaciones de cifrado y descifrado. La seguridad de cualquier sistema criptográfico depende, en última instancia, no solo de la solidez de sus algoritmos, sino también de la calidad de la gestión de sus claves a lo largo de todo su ciclo de vida.
La gestión del ciclo de vida de las clavesabarca la generación, la distribución, el almacenamiento, la rotación, la revocación y la destrucción. En cada una de estas fases, los fallos pueden comprometer todo el sistema. Las claves generadas de forma inadecuada (aquellas que carecen de suficiente aleatoriedad) son predecibles y, por lo tanto, inseguras. Las claves transmitidas a través de canales inseguros pueden ser interceptadas. Las claves almacenadas sin protección en el disco pueden ser extraídas por cualquier persona con acceso al sistema. Las claves que nunca se renuevan siguen siendo vulnerables al criptoanálisis acumulativo. Y las claves que no se revocan adecuadamente cuando se ven comprometidas siguen proporcionando acceso a los atacantes.
Los sistemas bien diseñados protegen las claves en reposo cifrándolas con contraseñas, protecciones hardware —como los TPM (módulos de plataforma de confianza)— o técnicas de ofuscación. Los sistemas mal diseñados se limitan a almacenar las claves sin protección en una unidad de disco. Esto equivale a dejar la llave maestra de un edificio debajo del felpudo de la entrada.
Los módulosHardware (HSM)representan el estándar de referencia en materia de protección de claves. Un HSM es un dispositivo informático físico específico que protege y gestiona las claves criptográficas, al tiempo que proporciona un procesamiento criptográfico hardware. Los HSM gozan de confianza porque se basan en hardware especializado y certificado, hardware un sistema operativo centrado en la seguridad, un acceso a la red estrictamente controlado y protecciones activas para el material criptográfico. Utilizan procesos físicos para generar aleatoriedad de alta calidad (entropía), lo que da lugar a claves con un alto grado de imprevisibilidad. Los HSM también pueden ofrecer un rendimiento significativamente superior al de los servidores de uso general, alcanzando miles de operaciones criptográficas por segundo, ya que están diseñados y optimizados específicamente para estas tareas.
PKI y certificados digitales
La infraestructura de clave pública (PKI) es el sistema que gestiona la emisión, distribución, validación y revocación de certificados digitales. Estos certificados vinculan una clave pública a una identidad verificada (una persona, un dispositivo o un servicio) y están firmados por una autoridad de certificación (CA) de confianza, lo que genera la confianza necesaria para permitir una comunicación segura a través de las redes.
La PKI es la columna vertebral práctica para implementar la criptografía asimétrica a gran escala. Las organizaciones utilizan la PKI para gestionar TLS que protegen el tráfico web, certificados de firma de código que verifican software , certificados de firma de correo electrónico que autentican a los remitentes y certificados de identidad de máquina que protegen la comunicación entre dispositivos. A medida que ha aumentado el número de dispositivos conectados y de cargas de trabajo, también lo ha hecho el volumen de certificados que las organizaciones deben gestionar.
Para conocer con más detalle cómo funciona la PKI y cómo implementarla de forma eficaz, consulta nuestroanálisis en profundidad sobre qué es la PKI.
Retos criptográficos habituales a los que se enfrentan las organizaciones
Incluso las organizaciones que realizan importantes inversiones en seguridad se enfrentan a retos persistentes a la hora de implementar y mantener la criptografía en todos sus entornos. Estos retos son sistémicos, no puntuales, y abarcan la tecnología, las cadenas de suministro y los factores humanos.
Obsolescencia de los algoritmos
Los algoritmos criptográficos pierden eficacia con el paso del tiempo. Los investigadores analizan continuamente los fundamentos matemáticos y descubren nuevos ataques contra algoritmos y tamaños de clave que antes se consideraban fiables. Rara vez se diseñan nuevos sistemas con criptografía de última generación, ya que los requisitos de compatibilidad empujan a los equipos a utilizar algoritmos más antiguos y con mayor soporte. El resultado es una brecha cada vez mayor entre la criptografía que utiliza una empresa y lo que recomiendan las organizaciones de normalización y las instituciones gubernamentales en materia de seguridad. Este ciclo de vida, desde la adopción hasta la obsolescencia, no es un hecho puntual, sino un proceso continuo que requiere una supervisión constante y la disposición a migrar.
Riesgos de la cadena de suministro
La relación entre los desarrolladores que implementan algoritmos criptográficos y los usuarios finales cuyos datos protegen dichos algoritmos rara vez es directa. Múltiples niveles de relaciones en la cadena de suministro separan a ambos, y las vulnerabilidades criptográficas en los componentes del sistema pueden pasar desapercibidas para la empresa que, en última instancia, asume el riesgo. Un proveedor puede utilizar una biblioteca obsoleta, un subcontratista puede configurar incorrectamente un algoritmo, y la organización que confía en el producto final carece de visibilidad sobre la implementación criptográfica subyacente.
Errores de implementación
La solidez de los algoritmos criptográficos depende en gran medida de su implementación. Software suelen configurar incorrectamente los parámetros criptográficos, tomando decisiones erróneas en cuanto a los modos y el tamaño de las claves. También es habitual encontrar errores en la implementación de los algoritmos, como no adoptar las contramedidas necesarias contra los ataques de sincronización o disponer de fuentes de entropía insuficientes. A menudo, los desarrolladores incorporan bibliotecas open-source a su código sin comprender del todo los requisitos de configuración ni las implicaciones de los ajustes predeterminados. Estos errores de implementación son difíciles de detectar mediante revisiones de código o pruebas estándar.
Descubriendo la criptografía en software
Quizás el reto más fundamental sea, sencillamente, saber qué implementaciones criptográficas existen dentro software de una organización. Resulta extremadamente difícil determinar si un software las implementaciones criptográficas correctas, ya que el software compilado y, a menudo, no se dispone del código fuente para su revisión. Las bibliotecas criptográficas a nivel del sistema operativo, el firmware integrado y los módulos hardware complican aún más esta tarea. Sin una forma fiable de hacer un inventario del uso de la criptografía, las organizaciones no pueden evaluar su exposición a algoritmos obsoletos, implementaciones mal configuradas o cifrados vulnerables a los ataques cuánticos.
¿Qué es la «criptoagilidad» y por qué es importante?
La «criptoagilidad»es la capacidad de una organización para actualizar o sustituir rápidamente algoritmos, protocolos y claves criptográficas sin interrumpir las operaciones empresariales. No se trata de una tecnología concreta, sino de una capacidad arquitectónica y operativa: la disposición a cambiar un método criptográfico por otro cuando evolucionan los estándares, surgen vulnerabilidades o cambian los requisitos normativos.
La «criptoagilidad» es importante porque las transiciones criptográficas son inevitables. Todo algoritmo tiene una vida útil limitada, y el ritmo de obsolescencia se está acelerando. La inminente llegada de ordenadores cuánticos con relevancia criptográfica amenaza con romper la criptografía tradicional, es decir, los algoritmos asimétricos más ampliamente utilizados. Las organizaciones que carecen de criptoagilidad se enfrentan a la perspectiva de una revisión disruptiva y de alto riesgo cuando —no «si», sino «cuando»— la migración resulte necesaria. Aquellas que hayan invertido en arquitecturas criptográficas ágiles podrán adaptarse de forma gradual, probando e implementando nuevos algoritmos junto a los ya existentes y realizando la transición de las cargas de trabajo a un ritmo manejable.
Para obtener una guía detallada sobre la «criptoagilidad» y la planificación de la migración poscuántica, consulta «¿Qué es la criptoagilidad? Cómo prepararse para la migración poscuántica».
Cumplimiento normativo y requisitos reglamentarios en materia de criptografía
Los marcos normativos exigen cada vez más que las organizaciones mantengan prácticas criptográficas sólidas y actualizadas. El cumplimiento de la normativa ya no es opcional para ninguna organización que maneje datos sensibles, y las sanciones por incumplimiento son considerables.
Las normas criptográficas del NISTconstituyen los puntos de referencia fundamentales a los que hacen alusión la mayoría de las normativas. La labor de normalización de la criptografía poscuántica del NIST consiste en definir los algoritmos que sustituirán a RSA y ECC, y las organizaciones que siguen las directrices del NIST se adelantan a las transiciones obligatorias.
La Ley de Ciberresiliencia de la UEexige a las empresas que mantengan los algoritmos criptográficos seguros y actualizados en todos los productos que se comercialicen en los mercados europeos. Esto significa que la «higiene criptográfica» no es solo una cuestión interna, sino una obligación de cumplimiento normativo de los productos con implicaciones directas para el acceso al mercado.
Los requisitos de divulgación de la SECobligan a las empresas que cotizan en bolsa a dar a conocer los incidentes de ciberseguridad de importancia, incluidos aquellos derivados de fallos criptográficos. Un certificado caducado que provoque una interrupción del servicio o una clave de cifrado comprometida que exponga los datos de los clientes puede dar lugar a obligaciones de divulgación con importantes consecuencias tanto para la reputación como para las finanzas.
El RGPDy la normativa de privacidad relacionada tienen implicaciones para la práctica criptográfica, ya que el cifrado es una medida técnica reconocida para proteger los datos personales. Las organizaciones que sufren filtraciones de datos cifrados pueden enfrentarse a un tratamiento normativo menos severo que aquellas en las que la filtración expone datos sin cifrar, lo que convierte la solidez del cifrado en un factor a tener en cuenta en la evaluación del riesgo normativo.
Las obligaciones específicas de cada sectorañaden más complejidad. La normativa sobre servicios financieros establece normas de cifrado específicas para el procesamiento de pagos y el tratamiento de datos. La normativa sanitaria, en virtud dela HIPAA, exige el cifrado de la información sanitaria protegida. Las organizaciones que operan en varias jurisdicciones se enfrentan al reto de cumplir simultáneamente requisitos criptográficos que se solapan y, en ocasiones, entran en conflicto.
Elaboración de una estrategia de gestión de la criptografía
Para tomar el control de la seguridad criptográfica de una organización es necesario adoptar un enfoque estructurado y por fases. La complejidad de los entornos informáticos actuales —que abarcan infraestructuras en la nube, sistemas heredados, dispositivos integrados y software de terceros— hace que sea imprescindible contar con una estrategia integral.
Fase 1: Realizar un inventario de todos los elementos criptográficos
El primer paso, y el más importante, es elaborar un inventario completo de todos los activos criptográficos del entorno. Esto incluye certificados PKI, certificados de identidad de máquinas, claves API, certificados de firma de código y los algoritmos criptográficos integrados en software. Sin un inventario exhaustivo, las organizaciones no pueden evaluar su exposición al riesgo ni planificar migraciones de algoritmos criptográficos de forma eficaz. Tal y como recomienda un enfoque: empieza por hacer un inventario de todos los activos criptográficos que tengas, incluyendo PKI, certificados de máquinas, API y certificados de firma de código. Consulta nuestro blog para obtener más información sobre cómo elaborar un inventario criptográfico.
Fase 2: Establecer prioridades en función del riesgo
Una vez completado el inventario, las organizaciones deben priorizar las medidas correctivas en función del impacto en el negocio y del grado de vulnerabilidad. No todos los activos criptográficos conllevan el mismo riesgo. Se debe prestar atención en primer lugar a los sistemas que protegen los datos más sensibles o que se basan en algoritmos más vulnerables a las amenazas emergentes (en particular, RSA y ECC en un contexto poscuántico). A la hora de establecer las prioridades, se deben tener en cuenta las dependencias operativas, las obligaciones de cumplimiento normativo y el esfuerzo necesario para la migración.
Fase 3: Planificar y llevar a cabo la migración de los algoritmos criptográficos
Una vez establecidas las prioridades, las organizaciones pueden elaborar un plan de migración de algoritmos por fases que permita adaptar los sistemas a los estándares criptográficos actuales sin interrumpir las operaciones. Esta fase implica probar los algoritmos de sustitución, validar la compatibilidad entre los distintos sistemas, actualizar las configuraciones y verificar que las nuevas implementaciones cumplan los requisitos de seguridad y rendimiento.
Directrices de EE. UU.
El Departamento del Tesoro de EE. UU. y el G7 han esbozado un calendario de recomendaciones por fases para mejorar la infraestructura criptográfica y estar preparados ante posibles amenazas, como la computación cuántica. Las organizaciones deberían contar ya con un plan, realizar un inventario activo de sus activos criptográficos hasta 2026 y comenzar a priorizar las medidas correctivas a principios de 2027. Este calendario pone de relieve que la gestión criptográfica no es una preocupación de futuro, sino un programa activo y continuo.
El 22 de junio de 2026, el presidente de los Estados Unidos firmó el Decreto Ejecutivo n.º 14409,«Protección de la nación frente a ataques criptográficos avanzados»,en la que se establecían los primeros plazos federales vinculantes en materia de PQC: la actualización del establecimiento de claves a un estándar cuántico para 2030 y de las firmas digitales para 2031 en los sistemas de alto impacto; la Oficina de Gestión y Presupuesto se encargaría de publicar las directrices; cada organismo nombraría a un responsable de la migración a PQC; los contratistas afectados estarían sujetos a plazos similares; y los sistemas de seguridad nacional quedarían excluidos. Cómo Keyfactor ayudar Keyfactor
Keyfactor confianza digital al mundo hiperconectado, permitiendo a las organizaciones crear y mantener conexiones seguras y fiables en todos los dispositivos, cargas de trabajo y máquinas. Para las organizaciones que se enfrentan a los retos que plantea la gestión criptográfica a escala empresarial, Keyfactor soluciones en tres áreas fundamentales.
Simplificar la PKIcon Keyfactor EJBCA.Keyfactor a las organizaciones la implementación y gestión de la infraestructura de clave pública a escala empresarial, eliminando la complejidad que a menudo obliga a los equipos a recurrir a procesos manuales o a certificados autofirmados que suponen un riesgo.
Automatización de la gestión del ciclo de vida de los certificadoscon Keyfactor Command.La gestión manual de certificados es una de las principales causas de interrupciones evitables del servicio. Un solo olvido en la renovación de un certificado puede dejar fuera de servicio a servicios críticos, como quedó demostrado cuando un fallo en la renovación de un certificado en Microsoft dejó sin servicio a millones de clientes. Keyfactor todo el ciclo de vida de los certificados, desde la emisión hasta la renovación y la revocación, eliminando el seguimiento manual que da lugar a estos incidentes.
Keyfactor AgileSec es una herramienta de gestión de la seguridad que genera automáticamente un inventario de todos los algoritmos criptográficos presentes en cualquier programa de software. Utiliza una inspección profunda de flujos binarios para analizar el código compilado, crea una base de datos de indicadores criptográficos que se actualiza continuamente para identificar los algoritmos y sus configuraciones, y ofrece informes con contexto empresarial que relacionan los hallazgos criptográficos con los sistemas y los datos que protegen. Esto proporciona a los equipos de seguridad la visibilidad que necesitan para identificar la criptografía débil u obsoleta, detectar implementaciones mal configuradas y priorizar las medidas correctivas en función del riesgo empresarial.
Facilitar la «criptoagilidad».Keyfactor las organizacionesKeyfactor actualizar los algoritmos criptográficos yKeyfactor prepararse para la evolución de los estándares (incluidos los requisitos poscuánticos) sin interrumpir las operaciones. Esta capacidad es esencial para las organizaciones que necesitan realizar la transición de las implementaciones criptográficas en entornos grandes y complejos.
Keyfactor los equipos de seguridad visibilidad
y control sobre las identidades
y la criptografía que protegen cada
interacción digital, para que su negocio
siga funcionando sin interrupciones.
¿Tienes dudas sobre criptografía? Tenemos las respuestas.
La criptografía es la práctica de proteger los datos frente a adversarios malintencionados mediante técnicas procedentes de la teoría de la información, las matemáticas e incluso la física. Protege la información confidencial para evitar que sea interceptada, manipulada o falsificada durante su almacenamiento y transmisión.
La criptografía utiliza algoritmos de cifrado y claves secretas para transformar los datos en texto cifrado, que resulta ininteligible sin la clave de descifrado correcta. Aunque los datos sean interceptados durante la transmisión o sustraídos de su lugar de almacenamiento, siguen siendo inaccesibles para personas no autorizadas.
La criptografía permite las tres funciones fundamentales de las que depende la ciberseguridad: la confidencialidad (mantener la privacidad de los datos), la integridad (detectar cambios no autorizados), la autenticación (verificar identidades) y el no repudio (la imposibilidad de negar la autoría de una acción). Sin las protecciones criptográficas, no serían posibles las comunicaciones seguras, las transacciones digitales ni la protección de datos.
Los tres tipos principales son el cifrado simétrico (una clave compartida tanto para el cifrado como para el descifrado), el cifrado asimétrico (un par de claves pública y privada) y las funciones hash (transformaciones unidireccionales que se utilizan para verificar la integridad de los datos). Cada tipo responde a diferentes fines de seguridad y, a menudo, se utilizan de forma combinada en los sistemas modernos.
La «criptoagilidad» es la capacidad de una organización para cambiar rápidamente algoritmos criptográficos, protocolos y claves sin interrumpir las operaciones empresariales. Cada vez es más importante, ya que los algoritmos más antiguos se vuelven vulnerables a nuevos ataques y la computación cuántica supone una amenaza para los métodos de cifrado más extendidos.
La gestión de la criptografía empresarial comienza con un inventario completo de todos los activos criptográficos, incluidos los certificados PKI, las identidades de los dispositivos, las API y los certificados de firma de código. A continuación, las organizaciones establecen prioridades en las medidas correctivas en función del riesgo y elaboran un plan de migración por fases para adoptar los estándares actuales.
Los algoritmos obsoletos pueden ser objeto de ataques para descifrar datos confidenciales. Estos ataques pueden producirse de forma pasiva y sin conexión, lo que significa que es posible que las organizaciones no detecten la filtración hasta mucho después de que se haya producido la exposición. Por eso son esenciales una evaluación criptográfica continua y una migración oportuna.
Keyfactor la infraestructura de clave pública (PKI), automatiza la gestión del ciclo de vida de los certificados y facilita la «criptoagilidad» en entornos empresariales. Su herramienta AgileSec realiza un inventario automático de los algoritmos criptográficos presentes en software de una organización, identifica las implementaciones débiles u obsoletas y ofrece informes con contexto empresarial para priorizar las medidas correctivas.