Keyfactor Days 2027, la conferencia sobre seguridad de confianza, llega a San Diego!   Descubre lo que se avecina

Definición

La computación cuántica es un paradigma informático transformador que aprovecha los principios de la mecánica cuántica —superposición, entrelazamiento e interferencia— para procesar la información de formas que los ordenadores clásicos, por naturaleza, no pueden. 

Para los profesionales de la ciberseguridad, la computación cuántica representa una realidad ambivalente. La computación cuántica promete avances revolucionarios en optimización, simulación e inteligencia artificial. Sin embargo, al mismo tiempo supone una amenaza existencial para la criptografía de clave pública en la que se basan todos los certificados digitales, TLS y las operaciones de firma de código de las que depende su organización. La urgencia se ve agravada por los ataques del tipo«Harvest Now, Decrypt Later» (Recoger ahora, descifrar después), en los que los adversarios capturan datos cifrados hoy con la intención de descifrarlos una vez que los ordenadores cuánticos alcancen su madurez. Este artículo explica cómo funciona la computación cuántica, traza su evolución, examina los retos de ingeniería que aún persisten, explora sus aplicaciones y, lo que es más importante, detalla la amenaza que supone para el cifrado y lo que los responsables de seguridad deben hacer para prepararse.

Cómo funciona la computación cuántica 

Para comprender la amenaza cuántica que se cierne sobre la criptografía, hay que empezar por entender en qué se diferencian los ordenadores cuánticos de la infraestructura informática clásica. 

Cómo procesan la información los ordenadores cuánticos 

En un ordenador clásico, la información se codifica en bits. Cada bit se encuentra en uno de dos estados bien definidos: cero o uno. Cada operación que realiza un procesador clásico (por ejemplo, cada rutina de cifrado, validación de certificados, cálculo de hash, etc.) se reduce a la manipulación de flujos de estos valores binarios. 

Los ordenadores cuánticos codifican la información utilizando partículas que presentan propiedades cuánticas (por ejemplo, átomos, iones o fotones). Estas propiedades no son estrictamente binarias, sino que son probabilísticas. Un bit cuántico, o qubit, es un modelo idealizado de estas características. Puede representar un cero, un uno o ambos simultáneamente. Esta propiedad, denominada superposición, es la base del poder de la computación cuántica. 

Las implicaciones en cuanto a la escalabilidad son (potencialmente) espectaculares. Un sistema con 100 bits clásicos puede representar uno de los 2^100 estados posibles en un momento dado. Un sistema con 100 qubits puede representar los 2^100 estados simultáneamente, lo que abre la posibilidad de explorar un enorme espacio de soluciones en paralelo. 

Superposición: El tercer estado 

La superposición es la propiedad cuántica que permite que un qubit exista en una combinación probabilística de estados, en lugar de en un único estado definitivo. Pensemos en el lanzamiento de una moneda: mientras la moneda gira en el aire, hay la misma probabilidad de que salga cara o cruz. Solo cuando se atrapa la moneda (o, en jerga cuántica, cuandose mide)el resultado se reduce a una única opción. Un qubit en superposición se comporta de manera similar, existiendo en una mezcla de estados posibles hasta que la medición lo obliga a adoptar un valor definitivo. 

Esta propiedad permite a los ordenadores cuánticos evaluar todas las entradas posibles de un problema de forma simultánea, en lugar de hacerlo de forma secuencial. Imagina que estás recorriendo un laberinto. Un ordenador tradicional recorrería todas las rutas posibles una tras otra, probando cada una de ellas hasta encontrar la salida. Un ordenador cuántico puede probar todas las rutas posibles a la vez, llegando a una solución en una sola ejecución. Si el algoritmo ofrece la ruta correcta con una probabilidad lo suficientemente alta (una vez que se mide el estado), entonces supone una mejora en el tiempo de ejecución con respecto a su homólogo clásico. 

Este paralelismo no es comparable al multihilo. Los procesadores paralelos clásicos siguen evaluando un estado por hilo. Un sistema cuántico en superposición evalúa una superposición de todos los estados en una sola operación computacional, lo que constituye un modelo de procesamiento de la información fundamentalmente diferente. 

Entrelazamiento: correlación cuántica 

El entrelazamiento es la segunda propiedad fundamental de la computación cuántica. Cuando dos o más qubits se entrelazan, la manipulación de uno de ellos afecta simultáneamente a los qubits con los que está entrelazado, independientemente de la distancia física que los separe. Esta correlación permite coordinar el comportamiento de múltiples qubits, lo que hace posible realizar cálculos complejos que requieren interdependencias entre variables. 

El entrelazamiento también es esencial para la detección y corrección de errores cuánticos. Dado que los estados cuánticos son frágiles (un reto que se analiza en detalle más adelante), la capacidad de distribuir la información entre qubits entrelazados y detectar inconsistencias sin medir directamente (y colapsar) el cálculo es fundamental para construir sistemas cuánticos fiables. 

El Marco de la Ventaja Cuántica 

Los ordenadores cuánticos no son, en todos los casos, más rápidos que las máquinas clásicas. Como se ha mencionado anteriormente, no encuentran automáticamente la solución correcta en una sola ejecución. En la práctica, las investigaciones han demostrado sistemáticamente que los ordenadores clásicos suelen funcionar más rápido que los cuánticos en muchas tareas rutinarias, pero requieren más pasos para completar ciertas operaciones complejas. La ventaja de la computación cuántica se aplica a categorías específicas de problemas, en particular aquellos que implican grandes espacios de búsqueda combinatoria, optimización y (algo fundamental para la ciberseguridad) los problemas asociados a la criptografía clásica (como la factorización y el logaritmo discreto). 

La ventaja cuántica se manifiesta en dos aspectos. En primer lugar, los ordenadores cuánticos pueden resolver problemas que resultan prácticamente imposibles de resolver para los sistemas clásicos, independientemente del tiempo o los recursos disponibles. En segundo lugar, pueden resolver los problemas existentes más rápidamente a un coste comparable, un concepto que a veces se denomina «ventaja económica cuántica», en el que la mejora en la velocidad justifica la inversión en infraestructura cuántica, incluso cuando técnicamente existen soluciones clásicas. 

Ambas dimensiones son relevantes para la amenaza criptográfica. En principio, descifrar el cifrado RSA-2048 no es imposible para un ordenador clásico; sin embargo, en la práctica resulta imposible, ya que el tiempo necesario supera la edad del universo. Un ordenador cuántico lo suficientemente potente reduce ese plazo de ser astronómico a ser viable. 

Ámbitos de aplicación de la computación cuántica 

Si bien las implicaciones criptográficas son la principal preocupación de los responsables de seguridad, las aplicaciones más amplias de la computación cuántica explican por qué se está acelerando la inversión y por qué esta tecnología madurará. Los ordenadores cuánticos destacan en la simulación de sistemas de mecánica cuántica, lo que los convierte en potentes herramientas para la química, el modelado molecular, el descubrimiento de fármacos y la ciencia de los materiales. En la genética y la investigación biológica, la computación cuántica aborda las limitaciones que los sistemas clásicos no pueden superar a la hora de modelar interacciones multigénicas complejas y mutaciones. 

La computación cuántica también tiene el potencial de acelerar el entrenamiento y la inferencia de la inteligencia artificial, ya que la naturaleza probabilística de la computación cuántica encaja de forma natural con los algoritmos de aprendizaje automático. Los problemas de optimización —como la planificación de rutas en la cadena de suministro global, la logística, la gestión de carteras financieras, etc.— encajan a la perfección con la capacidad de la computación cuántica para explorar enormes espacios de soluciones en paralelo. Y en el ámbito de la medición de precisión, el programa de investigación cuántica del NIST ha demostrado su valor práctico mediante mejoras en la precisión de los relojes atómicos y en la tecnología de enfriamiento por láser. 

La evolución y la situación actual de la computación cuántica 

La informática cuántica no surgió de la noche a la mañana. Sus fundamentos teóricos se remontan a más de un siglo atrás, y su desarrollo práctico se ha acelerado considerablemente desde principios de siglo. 

Breve historia de la computación cuántica 

Los fundamentos teóricos se sentaron a principios del siglo XX, cuando físicos como Max Planck, Albert Einstein, Niels Bohr, Werner Heisenberg y John von Neumann establecieron los principios de la mecánica cuántica que, con el tiempo, servirían de base para la ciencia de la información cuántica. 

El salto de la física cuántica a la computación cuántica se inició en la década de 1980. En 1981, Richard Feynman propuso que los sistemas cuánticos podían simular fenómenos físicos de forma mucho más eficiente que los ordenadores clásicos. En 1982, Paul Benioff describió el primer modelo teórico de un ordenador cuántico. En 1985, David Deutsch había articulado el concepto de un ordenador cuántico universal capaz de simular cualquier sistema físico. 

La década de los noventa trajo consigo dos avances algorítmicos con implicaciones directas para la criptografía. En 1994, Peter Shor publicó su algoritmo, con el que demostraba que un ordenador cuántico podía factorizar números enteros grandes de forma exponencialmente más rápida que cualquier método clásico conocido. Se trata de los problemas matemáticos cuya dificultad protege el RSA, el ECC y otros esquemas de cifrado ampliamente utilizados. En 1996, Lov Grover publicó un algoritmo de búsqueda que ofrecía una aceleración cuadrática para problemas de búsqueda no estructurados, con implicaciones para la criptografía de clave simétrica. 

La década de 2010 fue testigo de la transición de la teoría al hardware físico. D-Wave lanzó al mercado el primer sistema de computación cuántica disponible comercialmente en 2011, utilizando «annealers» cuánticos. IBM puso a disposición procesadores cuánticos a través de un acceso open-source en 2016. En 2019, Google afirmó haber alcanzado la «supremacía cuántica» al demostrar que un procesador cuántico completaba un cálculo específico en 200 segundos, algo que a un superordenador clásico le habría llevado mucho más tiempo, con estimaciones que oscilaban entre 2,5 días y 10 000 años. En 2020, el campo entró en la era de la cuántica ruidosa a escala intermedia (NISQ), con decenas, cientos o incluso miles de qubits físicos.  

A partir de 2020, la informática cuántica se orientó hacia la resolución de uno de los retos más importantes en materia de escalabilidad: la corrección de errores cuánticos. Los principales avances de Google Quantum AI, IBM Quantum y otras empresas se centran en mejorar la fidelidad de los qubits (reduciendo la probabilidad de errores) y los tiempos de coherencia (aumentando el tiempo durante el cual las partículas muestran propiedades cuánticas), lo que da lugar a una mejor construcción de los qubits lógicos. Para más detalles, véase la subsección «Corrección de errores cuánticos» más abajo.  

El sector ha llegado a un punto de inflexión. Las universidades han creado programas de grado específicos en ingeniería cuántica, lo que indica la maduración del sector laboral. A nivel federal se han formalizado marcos de seguridad nacional para hacer frente a las amenazas cuánticas. El NIST ha publicado sus primeras normas de criptografía poscuántica, estableciendo los algoritmos que protegerán la infraestructura digital en la era cuántica. 

Enfoques tecnológicos diversos 

El campo de la computación cuántica está explorando simultáneamente varios hardware distintos: qubits superconductores, iones atrapados, átomos neutros y sistemas fotónicos, entre otros. Cada uno de ellos presenta diferentes ventajas, inconvenientes y retos de ingeniería. 

Como ha señalado Andrew Wilson, del NIST, desde el punto de vista de la física, no hay ninguna razón fundamental por la que todos estos enfoques no puedan funcionar. La cuestión es cuál resultará más práctico para aplicaciones concretas, y es muy posible que la respuesta sea que cada tecnología se adapte a distintos casos de uso, al igual que las CPU, las GPU y los procesadores especializados coexisten en la informática clásica. 

De la teoría a la práctica 

Se han construido pequeños ordenadores cuánticos que se han utilizado con fines de investigación, pero ninguno ha demostrado ser capaz de ejecutar el algoritmo de Shor con volúmenes de datos significativos. Los qubits necesarios para descifrar el cifrado de los sistemas en producción ascienden a miles o incluso millones, dependiendo de la sobrecarga que supone la corrección de errores. Este umbral exige resolver los retos de ingeniería que se describen a continuación. 

Esta realidad no debe llevar a la complacencia. Como ha señalado Wilson, la computación cuántica «parece ahora una propuesta seria, en lugar de algo fantasioso». Los sistemas cuánticos han demostrado su utilidad práctica en problemas matemáticos y simulaciones físicas —ámbitos que validan la tecnología subyacente—, aunque las aplicaciones criptográficas siguen siendo una perspectiva futura. 

Sigue existiendo una brecha entre los algoritmos teóricos y su aplicación en el laboratorio, y el sector está trabajando activamente para salvarla. Los avances han sido rápidos, impulsados por una importante inversión pública y privada. 

Retos de ingeniería y obstáculos técnicos 

El plazo necesario para pasar de los sistemas cuánticos actuales a los ordenadores cuánticos con relevancia criptográfica se ve condicionado por varios retos de ingeniería de gran envergadura. Comprender estas barreras proporciona un contexto importante para evaluar en qué plazo los ordenadores cuánticos supondrán una amenaza para el cifrado actual. 

Decoherencia: Fragilidad ambiental 

Los qubits son extraordinariamente sensibles a su entorno. Las vibraciones, las fluctuaciones de temperatura y las interferencias electromagnéticas pueden provocar que los qubits salgan de su estado de superposición, un fenómeno denominado decoherencia. Una vez que un qubit entra en decoherencia, la información que contenía se pierde y el cálculo fracasa. 

La estabilización de los qubits (es decir, el mantenimiento de su coherencia) requiere un aislamiento extremo del entorno externo. Esto puede lograrse mediante refrigeradores sobreenfriados, blindaje electromagnético o cámaras de vacío que reducen sustancialmente las interferencias externas. La aplicabilidad de cada técnica depende de la hardware . Por ejemplo, los qubits superconductores suelen funcionar en refrigeradores superenfriados, mientras que las trampas de iones y los sistemas de átomos neutros pueden funcionar a temperatura ambiente. Estos requisitos imponen importantes limitaciones en cuanto al lugar donde se pueden construir y operar los ordenadores cuánticos, y limitan directamente el tiempo que puede ejecutarse un cálculo cuántico antes de que la decoherencia acumulada altere el resultado. 

Corrección de errores cuánticos 

Los errores en la computación cuántica son fundamentalmente diferentes de los errores en los sistemas clásicos. Debido al entrelazamiento, los errores en un qubit se propagan y amplifican a lo largo del circuito. Más concretamente, un error en un solo qubit puede propagarse en cadena a través de los qubits entrelazados, alterando todo el cálculo. 

La estrategia para gestionar los errores cuánticos consiste en añadir redundancia mediante qubits adicionales. La información se distribuye entre grupos entrelazados, y se miden los síndromes de error sin alterar el cálculo subyacente. El resultado es un «qubit lógico», que es un conjunto protegido contra errores formado por muchos qubits físicos que se comporta como un único qubit idealizado y fiable. Cabe señalar que las diferentes arquitecturas de computación cuántica se adaptan mejor a distintos códigos de corrección de errores. Los diferentes enfoques ofrecen diferentes compensaciones entre la relación entre qubits físicos y lógicos, el paralelismo computacional, las velocidades de reloj, etc. 

Los avances recientes en la construcción de qubits lógicos han sido significativos, pero la sobrecarga sigue siendo considerable. Los enfoques actuales requieren entre decenas y cientos de qubits físicos por cada qubit lógico, lo que significa que un ordenador cuántico que necesite miles de qubits lógicos para descifrar un código podría requerir entre decenas de miles y millones de qubits físicos. Willow, de Google, demostró en 2025 que es posible reducir los errores de forma exponencial con el número de qubits físicos en ordenadores cuánticos superconductores. Otros enfoques tienen una mejor relación entre físicos y lógicos; sin embargo, su capacidad de escalabilidad sigue sin estar clara.  

La informática tradicional también requiere corrección de errores. Sin embargo, los sistemas tradicionales han llegado a ser tan eficaces a la hora de corregir errores que los ingenieros rara vez piensan en ello. La corrección de errores cuántica aún no ha alcanzado ese nivel de madurez. 

Requisitos de refrigeración extrema 

La mayoría de los principales enfoques de computación cuántica, en particular los basados en qubits superconductores, requieren temperaturas de funcionamiento cercanas al cero absoluto, es decir, aproximadamente -273,15 grados Celsius. Alcanzar y mantener estas temperaturas exige el uso de refrigeradores de dilución especializados, que son costosos, consumen mucha energía y son difíciles de ampliar. 

Los distintos enfoques cuánticos tienen requisitos ambientales diferentes. Los sistemas fotónicos y de átomos neutros funcionan a temperaturas considerablemente más altas, lo que puede suponerles ventajas a largo plazo en su aplicación práctica. La diversidad de enfoques se debe, en parte, al deseo de encontrar arquitecturas que reduzcan o eliminen los requisitos de enfriamiento extremo. 

Escalabilidad 

Ampliar la capacidad de los ordenadores cuánticos más allá del número actual de qubits plantea retos que se agravan de forma no lineal. La interconexión de varios chips cuánticos requiere mantener la coherencia y el entrelazamiento a través de las conexiones físicas, y la complejidad del control crece exponencialmente con el número de qubits. 

El consumo energético es una preocupación creciente. Aunque en un principio se esperaba que los ordenadores cuánticos consumieran menos energía que los enormes centros de datos clásicos, la realidad es más matizada: si alimentar ordenadores cuánticos más pequeños requiere más energía que las alternativas clásicas, esa ventaja en materia de eficiencia energética no existe. El sector está trabajando activamente para resolver este problema, pero la computación cuántica escalable y energéticamente eficiente sigue siendo un problema de ingeniería sin resolver. 

La amenaza cuántica para la criptografía 

Para los responsables de seguridad, la computación cuántica representa, ante todo, un riesgo que exige una preparación minuciosa. Las mismas propiedades computacionales que hacen que los ordenadores cuánticos sean tan potentes para la optimización y la simulación son igualmente poderosas contra los fundamentos matemáticos del cifrado clásico. 

Cómo funciona el cifrado clásico y cuáles son sus puntos débiles 

La mayor parte de la criptografía de clave pública que se utiliza actualmente se basa en problemas matemáticos que los ordenadores clásicos no pueden resolver de manera eficiente. El cifrado RSA se basa en la dificultad de factorizar números primos grandes. La criptografía de curva elíptica se basa en el problema del logaritmo discreto. Estas operaciones son fáciles de realizar en un sentido, pero su inversión resulta computacionalmente inviable con hardware clásico, una propiedad que a menudo se denomina «asimetría computacional». 

El algoritmo de Shor, ejecutado en un ordenador cuántico lo suficientemente potente, reduce el tiempo necesario para factorizar números enteros grandes, pasando de ser algo inviable desde el punto de vista computacional a ser factible, lo que socava directamente la asimetría computacional en la que se basan RSA y ECC para garantizar su seguridad. Todos los certificados digitales, TLS , las firmas de código y las comunicaciones cifradas que se basan en estos algoritmos quedan expuestos a riesgos. 

Como ha señalado Chris Hickman, llegará un día en que los ordenadores cuánticos sean lo suficientemente potentes como para dejar obsoleta la encriptación tradicional. La pregunta es cuándo aparecerán los ordenadores cuánticos con capacidad criptográfica y si su organización estará preparada. 

El ataque «Cosecha ahora, descifra después» 

La amenaza cuántica va más allá de las futuras capacidades de descifrado, ya que los adversarios están recopilando datos cifrados con la intención de descifrarlos una vez que los sistemas cuánticos alcancen su madurez. 

En un ataquedel tipo «recoger ahora, descifrar después», los atacantes capturan datos cifrados en el momento actual, ya sea interceptando el tráfico de red, sustrayendo bases de datos cifradas o copiando comunicaciones almacenadas. Lo hacen con la intención de descifrarlos una vez que estén disponibles los ordenadores cuánticos. Este ataque no requiere penetrar en los sistemas en el sentido convencional. Solo requiere la capacidad de capturar el tráfico cifrado a medida que transita por las redes. 

Hickman ha sido muy claro al respecto: sabemos que ahora se están robando datos para descifrarlos más adelante. En el caso de los datos con valor a largo plazo —propiedad intelectual, secretos de Estado, información de carácter personal, historiales médicos, datos financieros—, la ventana de vulnerabilidad ya está abierta. Cualquier dato cifrado que se capture hoy y que tenga una larga vida útil en cuanto a su carácter sensible ya se encuentra en peligro. 

Por eso, para prepararse para la era cuántica no se puede esperar a que los ordenadores cuánticos logren descifrar el cifrado. Los datos que proteges hoy deben ser capaces de resistir las amenazas que surjan dentro de unos años. 

Normas de criptografía poscuántica 

La respuesta mundial a la amenaza cuántica se centra enla criptografía poscuántica(PQC), una nueva generación de algoritmos criptográficos diseñados para resistir tanto los ataques clásicos como los cuánticos. El NIST ha publicado sus primeras normas de PQC, entre las que se incluyen las FIPS 203, 204 y 205, junto con la SP 800-208, y se prevé que se ultimen otras en los próximos años. Esto establece los algoritmos que sustituirán a los esquemas de cifrado actuales. 

Los algoritmos de PQC son matemáticamente distintos de RSA y ECC. Se basan en problemas matemáticos relacionados con retículas, funciones hash, códigos y otros conceptos que se consideran resistentes a los ataques cuánticos. La transición de la criptografía actual a la PQC es compleja y llevará años, ya que requerirá cambios en los protocolos, la infraestructura, las aplicaciones y los sistemas de gestión de certificados. 

La agilidad criptográfica como imperativo estratégico 

La transición a la PQC pone de relieve una necesidad más amplia:la agilidad criptográfica, es decir, la capacidad de actualizar rápidamente los algoritmos, protocolos y configuraciones criptográficos en toda la infraestructura sin tener que reconstruir los sistemas desde cero. Las organizaciones que incorporen ahora la agilidad criptográfica en sus arquitecturas estarán en condiciones de adoptar los estándares de la PQC de manera eficiente y de adaptarse de nuevo cuando estos, inevitablemente, evolucionen. 

La migración a PQC no es solo una respuesta ante una amenaza. Es una oportunidad para crear una arquitectura de seguridad fundamentalmente más adaptable, capaz de responder a los futuros retos criptográficos con agilidad, en lugar de con pánico. 

¿Por qué actuar ahora? El calendario 

El consenso entre los expertos indica que aún no se han demostrado ordenadores cuánticos con relevancia criptográfica (es decir, sistemas capaces de ejecutar el algoritmo de Shor sobre cifrado de nivel industrial), y las estimaciones sobre cuándo se superará este umbral varían considerablemente entre las distintas comunidades de investigación. No solo las capacidades de la computación cuántica siguen aumentando con los avances en ingeniería, sino que los requisitos para resolver problemas criptográficos también han ido disminuyendo de forma constante.  

El despliegue a gran escala de ordenadores cuánticos se ha limitado hasta ahora a organismos gubernamentales y de investigación especializados. Sin embargo, el modelo de amenaza no se limita a quién posee un ordenador cuántico, sino que incluye también a quienes recopilan datos hoy con el fin de descifrarlos en el futuro. 

La migración criptográfica no es algo que se pueda llevar a cabo de la noche a la mañana. Requiere años de planificación, inventario, pruebas, validación y una implementación por fases. Las organizaciones que empiecen a prepararse ahora tendrán una transición más llevadera. Las que esperen se arriesgan a tener que realizar una migración apresurada y de alto riesgo bajo presión. 

Preparación de la organización 

Prepararse para la era cuántica es una necesidad operativa que deben impulsar los responsables de seguridad encargados de la infraestructura de PKI, la gestión de certificados y el cifrado. 

Inventario, detección y priorización de riesgos 

El primer paso para estar preparados para la tecnología cuántica es la visibilidad. No se puede proteger lo que no se ve, y la mayoría de las organizaciones carecen de uninventario exhaustivo de sus activos criptográficos: los certificados, las claves, los algoritmos y los protocolos implementados en toda su infraestructura. 

No todos los activos criptográficos se enfrentan al mismo riesgo cuántico. Se debe dar prioridad a los datos con una larga vida útil, a los sistemas con plazos de implementación prolongados y a los activos sujetos a requisitos normativos. Un enfoque basado en el riesgo permite a los responsables de seguridad centrar sus recursos limitados, en primer lugar, en las transiciones de mayor impacto. 

La creación de uninventario de activos criptográficosen entornos de nube, CI/CD y dispositivos constituye la base fundamental para todas las medidas de preparación posteriores. 

Próximos pasos para los responsables de seguridad 

La preparación para la tecnología cuántica es un programa plurianual, no un proyecto aislado. Las siguientes medidas sientan las bases para una transición satisfactoria: 

  • Realice un análisis exhaustivo de los activos criptográficos.
    Identifique todos los certificados, claves, algoritmos y protocolos de su infraestructura, incluidas las cargas de trabajo en la nube, los procesos de CI/CD, IoT y las operaciones de firma de código. 
  • Evalúa tu situación actual en relación con los estándares resistentes a los ataques cuánticos.
    Averigua qué activos dependen de algoritmos vulnerables a los ataques cuánticos y cuáles ya cumplen con las recomendaciones de PQC. 
  • Elabora una hoja de ruta priorizada para la migración del control de calidad preanalítico (PQC).
    Ordena las etapas de la transición en función de la sensibilidad de los datos, el cumplimiento normativo y el riesgo operativo. Los datos de larga duración y los sistemas orientados al público merecen una atención prioritaria. 
  • Implementar la gestión del ciclo de vida criptográfico.
    Automatizar la detección, emisión, renovación y revocación de certificados y claves para reducir la carga de trabajo manual y garantizar el cumplimiento normativo continuo. 
  • Explora la PQC mediante la experimentación práctica.
    Prueba algoritmos resistentes a la computación cuántica en entornos que no sean de producción para que la organización se familiarice con ellos e identificar a tiempo los retos de integración. 
  • Establecer la agilidad criptográfica como principio arquitectónico.
    Diseñar sistemas que puedan cambiar de algoritmo criptográfico sin necesidad de rediseñar las aplicaciones ni la infraestructura. 

Para evaluar tu situación actual,analiza el grado de preparación de tu organización en materia de agilidad criptográficacomo punto de partida para elaborar tu plan de migración. 

Cómo Keyfactor la preparación para la seguridad cuántica 

La plataforma Keyfactorofrece a los responsables de seguridad las herramientas necesarias para prepararse para la era poscuántica, desde el análisis criptográfico hasta la migración a la criptografía poscuántica. 

Keyfactor AgileSec 

Keyfactor es una plataforma de inventario criptográfico que implementa sensores en repositorios de código, servidores, terminales, entornos en la nube e infraestructura de red para detectar todos los certificados, claves y algoritmos en uso. La puntuación de riesgos automatizada identifica algoritmos obsoletos, tamaños de clave inseguros y activos que requieren migración a PQC. AgileSec se integra con sistemas de gestión del ciclo de vida de certificados, GRC, ITSM y CMDB para poner en práctica la visibilidad criptográfica en toda su pila de seguridad. 

Keyfactor Command 

Keyfactor Command ofrece gestión del ciclo de vida de los certificados a gran escala, inventariando las autoridades de certificación de múltiples fuentes y permitiendo la detección, catalogación y gestión continuas de los certificados en entornos híbridos. Command los responsables de seguridad la base operativa necesaria para llevar a cabo transiciones criptográficas de forma sistemática. 

Laboratorio PQC 

El PQC LabKeyfactorofrece open-source , entornos de prueba gratuitos y recursos educativos que permiten a los equipos de seguridad experimentar con algoritmos resistentes a la computación cuántica en un entorno práctico. El PQC Lab está diseñado para ayudar a las organizaciones a pasar de la concienciación a la acción, desarrollando una preparación práctica para la transición cuántica. 

Preguntas frecuentes

¿Qué es la computación cuántica en términos sencillos?

La computación cuántica es un tipo de computación que utiliza los principios de la mecánica cuántica para procesar información, concretamente la superposición, el entrelazamiento y la interferencia. A diferencia de los ordenadores clásicos, que utilizan bits que representan un cero o un uno, los ordenadores cuánticos utilizan qubits que pueden representar ambos estados simultáneamente. Esto permite a los ordenadores cuánticos resolver ciertas categorías de problemas complejos de forma exponencialmente más rápida que las máquinas clásicas.

¿En qué medida supone la computación cuántica una amenaza para el cifrado actual? 

La mayor parte de la criptografía utilizada actualmente, incluidas las sistemas RSA y de curvas elípticas, se basa en problemas matemáticos que resultan extremadamente difíciles de resolver para los ordenadores clásicos. El algoritmo de Shor, ejecutado en un ordenador cuántico lo suficientemente potente, puede resolver estos problemas de manera eficiente. Esto significa que los ordenadores cuánticos serán capaces de descifrar la criptografía que actualmente protege los certificados digitales, TLS , las firmas de código, las comunicaciones cifradas, etc. 

¿En qué consiste el ataque «cosechar ahora, descifrar después»? 

En un ataque del tipo «recoger ahora, descifrar después», los atacantes capturan datos cifrados en el momento actual —ya sea interceptando el tráfico de red o sustrayendo archivos cifrados— y los almacenan hasta que los ordenadores cuánticos alcancen la potencia suficiente para descifrarlos. Esto significa que los datos que conservan su carácter sensible a largo plazo, como la propiedad intelectual, los historiales médicos y los secretos de Estado, ya se encuentran en peligro, aunque todavía no existan ordenadores cuánticos con la capacidad criptográfica necesaria. 

¿Cuándo podrán los ordenadores cuánticos descifrar el cifrado? 

Las estimaciones de los expertos varían considerablemente y no se ha establecido un calendario definitivo para la llegada de los ordenadores cuánticos con capacidad criptográfica. Lo más importante es tener en cuenta la amenaza de «recoger ahora, descifrar después»: los datos que conservan su carácter sensible a largo plazo ya están en peligro, independientemente de cuándo alcancen los ordenadores cuánticos su pleno potencial. 

¿Qué es la criptografía poscuántica (PQC)? 

La criptografía poscuántica hace referencia a los algoritmos criptográficos diseñados para ser seguros frente a ataques tanto de ordenadores clásicos como cuánticos. El NIST ha publicado sus primeras normas de criptografía poscuántica (FIPS 203, 204 y 205, junto con la SP 800-208), en las que se establecen los algoritmos que sustituirán a los actuales esquemas de cifrado. Estos algoritmos se basan en problemas matemáticos, como construcciones basadas en retículas, en códigos y en hash, que se considera difíciles de resolver para los ordenadores cuánticos. 

¿Qué debería hacer mi organización para prepararse para la computación cuántica? 

Empiece por realizar un inventario exhaustivo de los activos criptográficos para conocer qué certificados, claves y algoritmos se utilizan en su infraestructura. Evalúe su situación con respecto a los estándares resistentes a la criptografía cuántica, elabore una hoja de ruta de migración priorizada e implemente la gestión del ciclo de vida de los certificados para automatizar las operaciones continuas. Los siguientes pasos esenciales consisten en la experimentación práctica con algoritmos de PQC y en establecer la agilidad criptográfica como principio arquitectónico. 

¿Qué es la agilidad criptográfica y por qué es importante? 

La agilidad criptográfica es la capacidad de actualizar o sustituir rápidamente algoritmos, protocolos, configuraciones y otros activos criptográficos en toda la infraestructura sin necesidad de rediseñar aplicaciones o sistemas. Es importante porque la transición a la criptografía poscuántica exigirá a las organizaciones cambiar de algoritmos a gran escala, y los futuros estándares criptográficos seguirán evolucionando. Las organizaciones que cuentan con agilidad criptográfica pueden responder a los cambios de manera eficiente, en lugar de recurrir a reformas disruptivas y de alto riesgo. 

¿CómoKeyfactor a prepararse para la era cuántica? 

Keyfactor una plataforma integral para la preparación cuántica. Keyfactor proporciona un inventario criptográfico y una evaluación automatizada de riesgos en toda su infraestructura. Keyfactor Command gestionar el ciclo de vida de los certificados a gran escala. El PQC Lab Keyfactorofrece open-source y entornos de prueba para experimentar de forma práctica con algoritmos resistentes a los ataques cuánticos. En conjunto, estas herramientas proporcionan a los responsables de seguridad la visibilidad, la automatización y la experiencia práctica necesarias para prepararse para la era poscuántica.