Los riesgos de la computación cuántica para la criptografía: lo que tu organización debe saber ahora mismo
La informática cuántica avanza más rápido de lo que la mayoría de las organizaciones creen, y muchos de los algoritmos criptográficos que protegen actualmente las operaciones de su empresa podrán descifrarse en cuestión de años. No se trata de un problema científico lejano, sino de un riesgo empresarial actual.
El sector denomina a este punto de inflexión «Q Day», el momento en el que los ordenadores cuánticos alcancen la potencia suficiente para descifrar los estándares criptográficos que protegen las comunicaciones por Internet, las transacciones financieras y los datos empresariales. Las estimaciones actuales varían, pero la trayectoria se está acelerando. Según una encuesta de McKinsey, el 72 % de los expertos prevé que en 2035 habrá un ordenador cuántico relevante desde el punto de vista criptográfico (es decir, un ordenador cuántico capaz de descifrar la criptografía moderna), mientras que otros apuntan a plazos tan tempranos como entre 2029 y 2030. Las organizaciones que esperen demasiado tiempo no dispondrán de margen suficiente para mantenerse a salvo mientras llevan a cabo todas las fases de planificación. La transición debe comenzar ahora mismo.
El margen de tiempo para prepararse se está reduciendo. Y las consecuencias de la inacción van mucho más allá del ámbito de las tecnologías de la información.
Qué supone la computación cuántica para la criptografía actual
Los protocolos de comunicación que protegen prácticamente todas las actividades que realiza tu organización en línea se basan en al menos un algoritmo criptográfico vulnerable. Se trata de esquemas clásicos muy conocidos, como RSA, ECDH, ECDSA, etc., cuya seguridad se basa bien en la dificultad de factorizar números grandes, bien en la resolución de un problema denominado «logaritmo discreto». Estos algoritmos sustentan TLS , las VPN, el procesamiento de pagos, las firmas digitales y el correo electrónico seguro. Su seguridad depende de problemas matemáticos que los ordenadores clásicos no pueden resolver en un plazo de tiempo razonable.
La computación cuántica cambia esa ecuación. Este enfoque transformador de la computación permite acelerar la resolución de ciertos problemas, y algunas de estas mejoras son bastante sustanciales y están relacionadas con la criptografía moderna. El algoritmo de Shor es uno de esos ejemplos, ya que permite a un adversario resolver ciertos problemas de forma exponencialmente más rápida que cualquiera de las soluciones clásicas existentes. Los ordenadores cuánticos actuales no son capaces de ejecutar el algoritmo de Shor con parámetros relevantes para la criptografía; sin embargo, se espera que esto cambie en los próximos años. Un ordenador cuántico lo suficientemente potente podría utilizar el algoritmo de Shor para descifrar la criptografía RSA y ECC en cuestión de días, en lugar de los miles de millones de años que necesitaría un ordenador clásico.
El NIST ya ha respondido con la finalización de varias normas de criptografía poscuántica (PQC). Estos algoritmos están diseñados para ejecutarse en ordenadores clásicos normales y para resistir los ataques cuánticos, y representan los estándares de referencia hacia los que las organizaciones deberían planificar su migración. Algunos ejemplos son ML-KEM para la encapsulación de claves, y ML-DSA y SLH-DSA para las firmas digitales. Se están preparando más normas para aportar diversidad matemática y solidez a las futuras implementaciones de PQC. El punto clave para los equipos de seguridad es que los algoritmos en los que confía hoy su organización tienen una fecha de caducidad. La pregunta es si estarán preparados cuando llegue ese momento.
Cosecha ahora, descifra después: por qué el riesgo ya está aquí
La informática cuántica no tiene por qué alcanzar su plena madurez para suponer una amenaza para tus datos. Una estrategia conocida como«recoger ahora, descifrar más tarde»(HNDL) implica que los atacantes ya están recopilando datos cifrados con la intención de descifrarlos una vez que se disponga de capacidad cuántica.
Sabemos que ahora se están robando datos para descifrarlos más adelante. Los atacantes no necesitan acceder directamente a tus sistemas. Pueden interceptar el tráfico cifrado de Internet y almacenarlo hasta que la computación cuántica permita descifrar gran parte de la criptografía utilizada actualmente.
Aunque es difícil aportar pruebas irrefutables en un caso concreto, no se trata de un experimento mental hipotético. Se sabe que los actores estatales están acumulando datos cifrados a gran escala. Entre los objetivos se incluyen la propiedad intelectual, los secretos comerciales, la investigación farmacéutica, los registros financieros, los datos sanitarios y las comunicaciones gubernamentales clasificadas. Cualquier información que requiera confidencialidad a largo plazo está en peligro, ya que los datos que transmitas hoy podrían ser legibles dentro de cinco o diez años. Quizá incluso antes.
La conclusión es clara: el riesgo que supone la computación cuántica para la criptografía no es una preocupación de futuro. Se trata de un problema de protección de datos que ya afecta al presente. Las organizaciones que conservan información sensible de larga duración, desde historiales de pacientes hasta investigaciones propias, se enfrentan a un riesgo en este mismo momento.
El argumento comercial: por qué se trata de una prioridad a nivel de consejo de administración, y no solo de un problema de TI
El riesgo que la computación cuántica supone para la criptografía no es únicamente una cuestión de infraestructura o de seguridad. Se trata de un riesgo empresarial estratégico que debe tratarse en la sala de juntas, junto con la gobernanza de la inteligencia artificial y la ciberresiliencia.
Hay que tener en cuenta el riesgo para la empresa. Cuando la criptografía actual se vuelve vulnerable, las consecuencias se extienden en cadena a todas las funciones:
- Propiedad intelectual y fugas de datos:los secretos comerciales, así como los datos personales y sensibles, quedarán inmediatamente expuestos en cuanto se desarrolle un ordenador cuántico de tamaño suficiente. Además, ya se consideran vulnerables debido al ataqueHNDL.
- Interrupción de los ingresos:los sistemas de pago, las integraciones con socios y las plataformas de comercio digital que dependen de los sistemas criptográficos mencionados anteriormente podrían volverse incompatibles con las nuevas normas, lo que obligaría a realizar actualizaciones de emergencia o provocaría fallos en las transacciones.
- Daño a la reputación:Una filtración de datos relacionada con la tecnología cuántica que afectara a la información de los clientes tendría consecuencias devastadoras, sobre todo si la organización no hubiera tomado las medidas preventivas ampliamente recomendadas.
- Pérdida de confianza de los clientes:Los clientes y socios esperan cada vez más que sus proveedores demuestren prácticas de seguridad con visión de futuro. Las organizaciones que no cuenten con un plan de preparación para la tecnología cuántica corren el riesgo de perder cuota de mercado frente a competidores que sí puedan demostrar su preparación.
- Responsabilidad normativa:A medida que las autoridades reguladoras comienzan a exigir la preparación para la era poscuántica (tema que se aborda en la siguiente sección), las organizaciones que no cuenten con un plan de transición documentado se enfrentan a incumplimientos normativos y a posibles sanciones.
Los responsables de seguridad consideran cada vez más la preparación para la era poscuántica como uno de los tres principales riesgos estratégicos. El coste de una planificación proactiva es una fracción del coste de una respuesta reactiva ante una crisis, y las organizaciones que empiecen ahora contarán con una ventaja competitiva significativa.
La presión normativa y en materia de cumplimiento está aumentando
Las autoridades reguladoras no están esperando al «Día Q». El panorama normativo en torno a la preparación para la era poscuántica ya está tomando forma.
En Estados Unidos, el Gobierno federal ha sido uno de los que ha actuado con mayor determinación. El Memorándum de Seguridad Nacional n.º 10 (mayo de 2022) estableció la política fundamental, y el Memorándum M-23-02 de la Oficina de Gestión y Presupuesto, que sigue vigente, ordena a los organismos que elaboren un inventario de sus sistemas criptográficos, establezcan prioridades y elaboren estimaciones de financiación para la migración. A continuación, el calendario se endureció considerablemente: el Decreto Ejecutivo 14412, «Protección de la nación frente a ataques criptográficos avanzados» (22 de junio de 2026), ordena a las agencias que trasladen los activos de alto valor y los sistemas de gran impacto al establecimiento de claves poscuánticas antes del 31 de diciembre de 2030 y a las firmas digitales poscuánticas antes del 31 de diciembre de 2031, muy por delante del horizonte de 2035 que el NSM-10 implicaba originalmente. La misma orden extiende este requisito a la cadena de suministro, encargando al Consejo del FAR la elaboración de una norma que exija a los contratistas afectados cumplir con las normas FIPS que incorporen PQC antes de finales de 2030. Las normas definitivas del NIST (SP 800-208, FIPS 203, 204 y 205, publicadas en los últimos años, y con HQC y Falcon seleccionadas para su próxima publicación) proporcionan la base técnica para estas migraciones.
En Europa, el panorama presenta dos vertientes. La Ley de Ciberresiliencia de la UE (en vigor desde diciembre de 2024, aunque sus principales obligaciones se aplicarán a partir de diciembre de 2027) exige a los fabricantes de productos con elementos digitales que incorporen la seguridad desde el diseño y gestionen las vulnerabilidades a lo largo de todo el ciclo de vida del producto, bajo pena de sanciones de hasta 15 millones de euros o el 2,5 % de la facturación anual mundial, así como la pérdida del acceso al mercado de la UE para los productos que incumplan la normativa. La CRA es una ley horizontal sobre seguridad de los productos, más que un mandato específico sobre la tecnología cuántica, aunque sus requisitos de tecnología de vanguardia y de ciclo de vida implican cada vez más la «criptoagilidad». El calendario real de la UE para la era poscuántica se recoge en la Hoja de ruta de implementación coordinada publicada por el Grupo de Cooperación NIS en junio de 2025, que insta a los Estados miembros a iniciar su transición antes de finales de 2026, a proteger los sistemas de alto riesgo y de infraestructuras críticas antes de finales de 2030, y a completar la migración en la medida de lo posible para 2035. Una propuesta de revisión de la Directiva NIS2 iría más allá, convirtiendo la planificación de la transición a la PQC en una obligación explícitamente mencionada, en lugar de algo que se deduzca de los requisitos generales de criptografía.
La normativa vigente en materia de privacidad agrava el riesgo. Tanto el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea como la Ley de Privacidad del Consumidor de California imponen requisitos estrictos en materia de protección de datos personales. Si los datos cifrados que se recopilan hoy se descifran mediante un futuro ataque cuántico, las organizaciones podrían enfrentarse a una responsabilidad retroactiva por no haber aplicado las medidas de seguridad adecuadas en el momento de la recopilación. El riesgo normativo se agrava con cada mes que transcurre sin que se tomen medidas.
Las autoridades reguladoras ya están acelerando sus plazos para el cumplimiento de la normativa poscuántica. ¿Cuál es su inventario criptográfico? ¿Cuál es su plan de prioridades? ¿Qué es lo primero que van a actualizar? Las organizaciones que no puedan responder a estas preguntas se enfrentan a un escrutinio cada vez mayor.
Foco en el sector: ¿quiénes son los que corren mayor riesgo?
Si bien la computación cuántica supone un riesgo que afecta a todas las organizaciones que utilizan criptografía, hay determinados sectores que se enfrentan a una exposición desproporcionada.
Los servicios financierosocupan un lugar destacado. Los bancos, las empresas de procesamiento de pagos y las instituciones financieras recurren a la criptografía en todas sus transacciones. Una brecha en los sistemas RSA, ECDH, ECDSA, etc., pondría en peligro los sistemas de procesamiento de pagos, las comunicaciones interbancarias y los datos financieros de los clientes. El coste de una migración de emergencia en una infraestructura financiera distribuida a escala mundial sería astronómico, y las consecuencias para la reputación de una brecha provocada por la computación cuántica serían graves.
El sector sanitariose enfrenta a un riesgo cada vez mayor. Los historiales de los pacientes están sujetos a requisitos normativos de protección que se prolongan durante décadas, lo que los convierte en objetivos prioritarios para los ataques de HNDL. Un escenario en el que los atacantes consigan acceder a millones de historiales de pacientes a través de datos históricos descifrados crea una situación sin salida: las organizaciones se enfrentan a demandas de rescate a una escala sin precedentes, además de a multas normativas por la exposición de los datos. Las organizaciones sanitarias también se enfrentan a la complejidad añadida de los sistemas heredados y los dispositivos médicos con criptografía integrada que no pueden actualizarse fácilmente.
Cualquier sector que posea datos sensibles de larga duracióndebe considerarse en situación de riesgo elevado. Organismos públicos, contratistas del sector de la defensa, bufetes de abogados que gestionan comunicaciones confidenciales e instituciones titulares de propiedad intelectual. Todos ellos disponen de información que debe permanecer confidencial durante décadas y, por lo tanto, todos ellos entran en esta categoría.
Por qué la migración tarda más de lo que crees
Una de las ideas erróneas más peligrosas sobre la preparación cuántica es que las organizaciones pueden esperar y luego actualizarse rápidamente una vez que la amenaza sea inminente. La realidad es mucho más compleja.
Las estimaciones del sector indican que una migración criptográfica completa lleva aproximadamente 10 años para la mayoría de las organizaciones. Ese plazo abarca tres fases: realizar un inventario de todos los activos criptográficos de la empresa, priorizar qué sistemas actualizar primero y ejecutar (implementar y probar) la migración en sí. No se trata de una simple software . Requiere la sustitución de la infraestructura básica, desde certificados y claves hasta la infraestructura de clave pública (PKI), módulos hardware y firmware de dispositivos integrados. Estos algoritmos tienen requisitos y propiedades que difieren de los esquemas clásicos.
El Grupo de Expertos en Ciberseguridad del G7 y el Departamento del Tesoro de EE. UU. han publicado una serie de recomendaciones por fases que ponen de relieve la urgencia de la situación. Las organizaciones deberían contar ya con un marco de planificación, completar su inventario criptográfico para 2026 y empezar a priorizar las actualizaciones a principios de 2027.
Las cifras dan que pensar. Si el plazo para hacer frente a la amenaza es de cuatro a seis años y la migración lleva diez, las organizaciones que aún no han empezado a planificar ya van con retraso. Este es, ahora mismo, el problema del mañana. La analogía que utilizaría es que el mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años; el siguiente mejor momento es hoy.
Por dónde empezar: cómo elaborar tu plan de preparación para la tecnología cuántica
El primer paso es el mismo en el que coinciden los expertos en seguridad y las autoridades reguladoras: saber qué es lo que tienes.
Step 1: Cryptographic inventory and discovery.
You cannot protect what you cannot see. A comprehensive cryptographic inventory identifies every algorithm, certificate, key, and cryptographic library across your environment, including PKI infrastructure, machine certificates, APIs, code signing certificates, and embedded cryptography in IoT devices and open source code.
Esto es más difícil de lo que parece. Como ha señalado Chris Hickman, director de seguridad Keyfactor: «El problema que más hemos observado es que las organizaciones siguen careciendo de visibilidad. [La criptografía] está presente en todo, y ahora hay que ir a buscarla». Los certificados y las autoridades de certificación se encuentran repartidos por todos los sistemas, desde IoT individuales IoT sobre el terreno hasta bibliotecas integradas en software compilado.
Step 2: Prioritize high-risk systems.
Once you have visibility, rank your cryptographic assets by risk exposure. Systems protecting long-lived sensitive data, customer-facing transaction processing, and regulatory-critical infrastructure should move to the top of the migration queue.
Step 3: Execute the migration.
This includes updating implementations and devices, testing new deployments and updating procurement policies. Every new hardware and software purchase should include quantum-safe compatibility requirements. Organizations that continue purchasing systems with embedded vulnerable cryptography are extending their migration timeline and increasing costs.
Budget for a multi-year program.
Reactive migration after Q Day, when quantum computers will break these cryptographic algorithms, will cost significantly more than a planned, phased approach. Build quantum readiness into your annual security budget now, and frame it as risk reduction rather than discretionary spending.
Cómo Keyfactor ayudarte Keyfactor
Los retos mencionados anteriormente —el descubrimiento criptográfico, la gestión de certificados y la migración de algoritmos— son precisamente los ámbitos en los que la plataforma Keyfactoraporta valor.
Cryptographic discovery and inventory.
Keyfactor’s AgileSec has the ability to inventory certificate authorities from multiple points across the enterprise, connecting to appliances and applications on the back end to identify what certificates are present in those systems. This visibility is the essential foundation for any quantum readiness program.
Certificate lifecycle management.
Keyfactor’s Command includes a lifecycle manager for digital certificates that detects, finds, and brings them all in, managing them on an ongoing basis. This continuous management capability ensures that organizations maintain visibility as their environments evolve, rather than treating inventory as a one-time exercise.
Crypto-agility.
Federal mandates and industry best practices call for agility in dealing with cryptography, because the cryptographic landscape will continue to evolve even after migrating to PQC. Keyfactor also offers an open-source cryptography stack that allows organizations to implement post-quantum algorithms into their own custom software development, building flexibility into the migration process.
PQC Lab.
Organizations can explore post-quantum readiness through Keyfactor’s PQC Lab, which provides open-source toolkits, free trials, and resources to begin testing quantum-safe implementations.
Empezar desde ahora con las herramientas adecuadas marca la diferencia entre una transición bien gestionada y una respuesta ante una crisis. Keyfactor las organizaciones Keyfactor convertir un reto abrumador en un programa estructurado y viable.
¿Tienes dudas sobre los riesgos de la informática cuántica? Tenemos las respuestas.
What is Q Day and when is it expected to happen?
Q Day is the point at which quantum computers become powerful enough to break many of the cryptographic algorithms most businesses rely on today. Current estimates suggest this could occur as early as 2029 to 2030, based on the accelerating pace of quantum hardware development.
Which cryptographic algorithms are most at risk from quantum computing?
RSA, ECDH, ECDSA, etc., are the two public-key algorithm families most vulnerable to quantum attacks. These algorithms underpin much of internet security, payment processing, and enterprise communication.
What is a “harvest now, decrypt later” attack?
Adversaries collect encrypted data today and store it, planning to decrypt it in the future once quantum computing makes much of the current cryptography breakable. This means sensitive data transmitted now could be exposed years from now.
Is quantum cryptography risk only a concern for large enterprises?
No. Any organization that stores or transmits sensitive data, processes payments, or must comply with data privacy regulations faces quantum cryptography risk. Third-party and supply chain relationships also create exposure.
How long does it take to migrate to post-quantum cryptography?
Industry estimates suggest a full migration takes approximately 10 years, covering inventory, prioritization, and phased upgrades. Given that quantum threats may materialize within four to six years, organizations that have not started planning face significant time pressure.
What should my organization do first to prepare?
Start with a comprehensive cryptographic inventory: identify every algorithm, certificate, key, and cryptographic library across your environment. This foundational step informs prioritization and budgeting for the migration ahead.
What are NIST’s post-quantum cryptography standards?
NIST has finalized several post-quantum cryptographic algorithms, including ML-KEM and ML-DSA, designed to resist quantum attacks. These standards provide the target algorithms organizations should plan to migrate toward.
How does Keyfactor help with post-quantum readiness?
Keyfactor provides automated cryptographic discovery (identifying all certificates and algorithms across your infrastructure), certificate lifecycle management through PKI, and crypto-agility capabilities that enable organizations to transition to quantum-safe algorithms without disrupting operations.
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